Propuestas de mitigación

Evitar la expansión de obras de endurecimiento y infraestructura urbana dentro de la ronda y zonas de manejo del humedal, de manera que la ampliación de la Autopista Norte y sus estructuras asociadas no invadan el suelo húmedo ni la zona de fluctuación del agua (LAUD, 2017).
Establecer sistemas de drenaje sostenible y control de escorrentías provenientes de la vía, de modo que se filtren sedimentos y contaminantes antes de llegar al humedal, reduciendo la degradación del agua y del suelo (ANLA, 2026).
Fortalecer el monitoreo ambiental continuo (calidad del agua, ruido, suelo y aire) en la zona de influencia, siguiendo la lógica de evaluación de impacto y seguimiento propuesta en las medidas de protección de humedales en Bogotá (LAUD, 2017). Ambientales

Evitar obras de endurecimiento dentro de la ronda y zonas de recuperación, tal como se plantea para otros humedales de Bogotá, para no afectar los hábitats críticos de aves, anfibios, reptiles y vegetación acuática del humedal Torca y Guaymaral (LAUD, 2017).
Recuperar y restaurar funciones ecosistémicas mediante la siembra de especies nativas, la remoción de invasoras y la reconexión de tramos de zonas húmedas fragmentadas, garantizando corredores de fauna y vegetación paralelos a la vía.
Definir periodos de restricción de obras en épocas de cría y migración de aves, para reducir perturbaciones en las comunidades de fauna que dependen del humedal como refugio y zona de paso.
Biodiversidad

Suspender o ajustar intervenciones que afecten dinámicas naturales del humedal, igual que se hizo en otros humedales bogotanos, hasta que se cuente con estudios de impacto ambiental y planes de manejo actualizados (LAUD, 2017).
Conformar o fortalecer comités de humedales (locales o regionales) que incluyan a instituciones ambientales, academia, comunidad y concesionario, para revisar periódicamente el estado del humedal y la efectividad de las medidas de mitigación.
Promover educación ambiental y vigilancia ciudadana, mostrando cómo proteger los humedales evita la pérdida de funciones ecosistémicas, alivia el riesgo de inundaciones y preserva el valor cultural y ambiental de ecosistemas como Torca y Guaymaral (LAUD, 2017).