Impactos


El humedal Torca y Guaymaral es un área protegida que forma parte de la estructura ecológica principal del Distrito Capital. Se encuentra dividido en dos sectores por la Autopista Norte, eje vial que marca el límite entre Suba y Usaquén. A pesar de esta fragmentación, ambos segmentos siguen conectándose hidráulicamente y cumplen funciones esenciales como la regulación de caudales, la filtración de agua y el sostenimiento de la biodiversidad.

Ubicado en la zona de influencia del proyecto Accesos Norte Fase II, el humedal se ve afectado directamente por la construcción y ampliación de la Autopista Norte. Esto implica cambios en el flujo del agua, presión sobre sus ecosistemas y mayores riesgos de contaminación por corrientes urbanas, lo que resalta la importancia de protegerlo y mantener su conectividad ecológica con la Reserva Forestal del Norte. 

Impacto en el agua

El proyecto Accesos Norte Fase II debe cumplir obligaciones ambientales clave en materia de agua según la licencia de la ANLA (Resolución 000029 del 7 de enero de 2026), como preservar y mejorar la conectividad hidráulica entre los humedales Torca y Guaymaral con estructuras que aseguren el flujo natural sin bloqueos permanentes, proteger la dinámica hidráulica de la Reserva Thomas van der Hammen y mitigar riesgos de inundación en zonas cercanas, delimitar zonas de exclusión en rondas de humedales y quebradas, manejar aguas de construcción sin vertimientos directos al humedal mediante terceros autorizados y sistemas de retención de escorrentía, monitorear continuamente la calidad hídrica y aplicar compensaciones para restaurar y mejorar el ecosistema hídrico del humedal Torca-Guaymaral, logrando un beneficio neto al corregir deficiencias de la autopista existente (ANLA, 2025).

Impacto en la biodiversidad

La construcción y ampliación de la Autopista Norte en el marco del proyecto Accesos Norte Fase II puede afectar la biodiversidad del humedal Torca y Guaymaral al fragmentar el ecosistema en dos sectores, alterar sus patrones hídricos y aumentar la escorrentía urbana contaminada, lo que deteriora la calidad del agua y pone en riesgo aves, invertebrados y plantas acuáticas; además, la remoción de vegetación, la compactación del suelo y la modificación de drenajes reducen la superficie de hábitat y debilitan la conectividad ecológica con la Reserva Forestal Regional Productora del Norte y otros humedales, disminuyendo la resiliencia de las poblaciones frente a la presión urbana (ANLA, 2025).

Impacto en el suelo

La ampliación de la Autopista Norte en el marco del proyecto Accesos Norte Fase II debe ajustarse a estrictos requerimientos de uso y ocupación del suelo, definidos en la normativa distrital y en el concepto de la Secretaría Distrital de Planeación, que exige compatibilidad con el Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá, la preservación de la ronda y zonas de manejo de los humedales (incluyendo el humedal Torca y Guaymaral) y la prohibición de rellenos o intervenciones que modifiquen el suelo húmedo o la zona de fluctuación del agua, además de garantizar que las obras viales se levanten sobre estructuras tipo viaducto sin invadir la ronda hídrica, salvo apoyos puntuales debidamente justificados, para evitar la pérdida de suelo de conservación y evitar usos incompatibles (Secretaría Distrital de Planeación, 2025).

Impacto en el aire y el ruido

La construcción y, sobre todo, la operación de la Autopista Norte ampliada en el marco del proyecto Accesos Norte Fase II generan impactos en la calidad del aire y en el ruido ambiental de la zona, al aumentar las emisiones de partículas y gases vehiculares y elevar los niveles sonoros en las zonas cercanas a la vía; estos efectos pueden afectar tanto a la salud y el bienestar de las poblaciones ubicadas en los sectores adyacentes como a la fauna silvestre, por lo que el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto incluye medidas de mitigación como el control de emisiones, la gestión de maquinaria y la definición de zonas de amortiguamiento acústico para reducir estos impactos (Ruta Bogotá Norte S.A.S., 2023).

Fragmentación ecológica

La ampliación de la Autopista Norte en el marco del proyecto Accesos Norte Fase II agudiza la fragmentación ecológica del humedal Torca y Guaymaral, al dividir el ecosistema en dos sectores (noroccidental y suroriental) y romper la continuidad de los suelos húmedos, la vegetación y los corredores de movimiento de la fauna; esta barrera física dificulta que animales pequeños, reptiles, anfibios y algunas aves se desplacen entre los dos lados del humedal, reduce la conectividad con la Reserva Forestal Regional Productora del Norte y otros humedales cercanos, y disminuye la capacidad del paisaje para sostener poblaciones viables y resilientes ante cambios ambientales (Ruta Bogotá Norte S.A.S., 2023).  

Impactos acumulativos

La construcción y ampliación de la Autopista Norte en el marco del proyecto Accesos Norte Fase II se suman a otros impactos previos del corredor vial y del desarrollo urbano del norte de Bogotá, generando efectos acumulativos sobre el humedal Torca y Guaymaral; es decir, la fragmentación ecológica, la pérdida de suelo y vegetación, la alteración de los drenajes y el aumento de la contaminación por aire, ruido y escorrentías no actúan de forma aislada, sino que se superponen y amplifican con el tiempo, reduciendo de manera progresiva la capacidad del humedal para regular caudales, filtrar agua, mantener biodiversidad y ofrecer espacios de calidad ambiental para la comunidad (Ruta Bogotá Norte S.A.S., 2023).  

Biodiversidad del humedal Torca-Guaymaral

A continuación se presentan imágenes de algunas especies nativas del humedal Torca‑Guaymaral, que dependen de este ecosistema como hábitat o como zona de tránsito durante su migración.

La información presentada en esta página se basa en fuentes oficiales y documentos técnicos, las cuales se encuentran listadas en la sección de referencias. Referencias

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